Esta serie de videos nos acerca a una propuesta donde la danza se
convierte en un vehículo de expresión de subjetividades y de comunidad al mismo
tiempo. Me llama primero que todo la atención el título
de la serie: colegio del cuerpo. “Colegio” lo tomo en el sentido de una manera
no de instrucción pero sí de un medio de aprendizaje. “Cuerpo” puede verse
desde dos perspectivas cuerpo individual que vive y pulsa con una historia
propia. Por otro lado “ cuerpo” en su
sentido de conjunto, de un grupo que se une para exteriorizar el adentro de una
manera colectiva.
El colegio del
cuerpo lo describen como un oasis, como un lugar que intenta que sus
participantes busquen “su luz,” “un espacio de reflexión humana.” La danza es
el instrumento del cual se nutren para hacer para hacer como bien lo dice uno
de los participantes “ exorcizar” las cosas más oscuras del ser humana.
Existe una propuesta concientización
sobre temas como la segregación, la exclusión, el racismo. Si bien existen componentes
políticos, me gusta la idea de que la expresión artística en si no se vuelva un
tipo de panfleto cerrado si no que más bien deje las puertas abiertas a la reflexión.
Me
gusta lo que Álvaro Restrepo dice sobre el cuerpo: el cuerpo es un micro
cosmos. A veces se nos pierde el cuerpo, se nos pierde en la marea mediática
por ejemplo. Del proyecto del Colegio
del Cuerpo rescato sus bases una educación corporal, una sensibilización y
sobre todo recuperación sensorial.
Es difícil
a veces exponer el micro cosmos a los otros y hacer colectivo a partir de él. El cuerpo, como deja bien claro esta serie de
videos y su propuesta, también necesita
de un colegio, de una comunidad sensible que ofrezca una guía para la re
significación de la carne, que no es solo carne, sino que es un instrumento por
el cual se puede explorar y crecer tanto individualmente como en colectivo.
